La Dirección Gerenal de Tráfico (DGT) presenta en su página web un estudio sobre el difícil equilibrio entre conducción y medicación. Indican que buena parte de los accidentes ocurridos en carretera podría tener como causa los efectos negativos de un fármaco.
La ingesta de determinados medicamentos puede producir unos efectos que deterioran la capacidad de conducir o incluso que impiden hacerlo, por lo que la DGT editó un libro para concienciar a los médicos de la necesidad de tener en cuenta la conducción –algo muy habitual en las personas– a la hora de recetar un tratamiento. Pero también los pacientes deben saber que los fármacos afectan a la conducción y cómo.


Y no son muchos los que lo tienen en cuenta según los datos que presenta el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos quienes alertan de que el 5 por ciento de los accidentes de tráfico están relacionados con los efectos de los medicamentos y de que el 17 por ciento de los conductores reconocen estar bajo tratamiento farmacológico.
En realidad, el 75 por ciento de los conductores desconoce las advertencias sobre el efecto de la medicación en la conducción. Y los medicamentos pueden influir en la conducción de muy diversas formas, bien porque produzcan un efecto terapéutico contraindicado en caso de manejar maquinaria peligrosa o conducir, o bien como consecuencia de un determinado efecto adverso.
Por tanto es recomendable no conducir al iniciar un tratamiento que pueda disminuir los reflejos o la capacidad visual.